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Reskilling y upskilling: ¿Cuál elegís para tu crecimiento profesional?


“Esto no va conmigo” es una frase que vamos a dejar de decir en todos los sectores. El avance tecnológico es exponencial, lo cual está conllevando una transformación en todos los ámbitos productivos. Las empresas necesitan ser competitivas y por ello buscan la manera de responder más y mejor a las necesidades de su cliente, el cual se ha vuelto más exigente, pues tiene mucho donde elegir. Incluso un profesional autónomo es consciente de que tiene competidores y se esmera en ofrecer servicios de una forma más personalizada, precisa, adaptable y ágil.

La tecnología nos ayuda a ser más competitivos, es decir a ganar y consolidar nuestro hueco en el mercado. Las empresas utilizan herramientas de análisis de datos, automatizan procesos, invierten en robots e inteligencia artificial y apuestan por la transformación digital en todas las áreas.

De hecho, la digitalización marca el paso hacia la llamada cuarta revolución industrial, de la que no va a escaparse ninguna actividad empresarial o profesional, en mayor o menor medida, tarde o temprano. En efecto, ya está impactando profundamente en la aceleración de los cambios del mercado laboral y, concretamente, en las competencias que las empresas necesitan para hacer frente a sus retos competitivos.

¿Cómo prever las habilidades necesarias en el futuro? ¿Cómo prepararse ahora para profesiones que todavía no existen?

Para afrontar esos grandes cambios que ya están en marcha hay dos llaves maestras: el reskilling y el upskilling, dos términos con los que, aconseja el experto, tienes que familiarizarte porque tu futuro profesional depende de ellos.


El upskilling, explica, consiste en enseñar a un trabajador nuevas competencias para optimizar su desempeño (pueden ser herramientas que ayudan a ser más productivo, habilidades sociales, las últimas tendencias en software, etc.). “Si eres un reportero enfocado en escribir notas, haces upskilling cuando aprendes a tomar fotos o hacer videos y luego a subir tu material a la red”.


El reskilling, también conocido como reciclaje profesional, busca formar a un empleado para adaptarlo a un nuevo puesto en la empresa.


“Si eres contador de zapatería y te ascienden a gerente del negocio, haces reskilling cuando te capacitas en habilidades de liderazgo y direccionamiento estratégico, por ejemplo”.


En líneas generales, se dice que el upskilling crea trabajadores más especializados y el reskilling más versátiles, apunta. Ahora bien, ambos caminos a la renovación incluyen:


Las soft skills o habilidades blandas. Aptitudes que tienen más que ver con las destrezas sociales y comunicativas, como la disposición al cambio, la organización, la creatividad, la facilidad de comunicación, la capacidad de renovación, etc.


Y las hard skills o habilidades técnicas, que te capacitan para crecer profesionalmente y fomentan el desarrollo de tu equipo de trabajo.


Reinventarse o desaparecer

La crisis del coronavirus puso de manifiesto para trabadores y empresas que la nueva máxima del mercado laboral es reciclarse o morir.

Si los colaboradores son incapaces de reinventarse, corren el riesgo de volverse innecesarios y con ello pasar a engrosar la lista de desempleados, que desde el estallido de la crisis no ha dejado de aumentaren nuestro país. A su vez, las compañías se enfrentan a un entorno laboral que la crisis sanitaria y económica ha vuelto más cambiante e impredecible.


Ventajas del upskilling y el reskilling

Actualmente atravesamos por un drástico proceso de ajuste entre los perfiles profesionales de quienes egresan de las universidades y los que realmente necesitan las empresas para ser competitivas en el nuevo entorno tecnológico.

“Para ser francos, muchas carreras profesionales ya no resultan relevantes en la realidad empresarial”, comenta Roberto. “Esto quiere decir que muchas empresas, sobre todo la industria de alta especialización, no encuentra talento calificado”.

Ante esto, las empresas, en lugar de invertir grandes cantidades en la contratación de nuevos perfiles, han encontrado que les resulta mejor renovar el talento que ya tienen capacitándolo en nuevas competencias (upskilling) o formándolo en nuevos ámbitos de desempeño (reskilling).

Para las empresas, ayudar a su personal -ya integrado en la cultura corporativa- a adaptarse a los cambios tecnológicos supone una importante ventaja competitiva y de rentabilidad.

Y para los empleados, desarrollar su talento mediante upskilling y reskilling les brinda la posibilidad de permanecer en una compañía de la que ya conocen la cultura empresarial y al mismo tiempo adquirir nuevos conocimientos y competencias que les abre mayores perspectivas laborales.


Entorno de ganar-ganar

Los beneficios de implementar las dos prácticas caen entonces de los dos lados: dotan a los trabajadores de las habilidades necesarias para enfrentarse al mundo laboral actual –y del futuro– y favorece también a las empresas. Esto es, dice el experto, propicia un escenario ganar-ganar frente a la revolución tecnológica.

Es indispensable, señala, que las empresas apoyen su plantilla laboral a través de programas adecuados de reskilling y upskilling y que los propios empleados, de manera proactiva, se preocupen por su aprendizaje permanente, que tomen las riendas de su propio futuro, señala Martínez Navarro, quien señala varias ventajas de poner en práctica el reciclaje profesional:

1. Genera una cultura de aprendizaje continuo en la organización, lo que permite implementar procesos de formación más fácilmente.

2. Ofrece a los empleados la posibilidad de cambiar de posición dentro de la empresa en función de sus intereses y puntos fuertes.

3. Estimula el aprendizaje de nuevas habilidades útiles para los miembros del equipo, permitiéndoles desempeñar mejor sus tareas diarias.

4. Es una fuente de motivación, lo que influye en la fidelidad de los trabajadores y en su lealtad hacia la organización, ya que son conscientes de que la compañía invierte en ellos al mejorar su perfil profesional.

5. Reduce los costos de selección, incorporación y capacitación de nuevos Recursos Humanos.

6. Ofrecer una formación continua a la plantilla laboral mejora la reputación corporativa.

7. Promueven una cultura de empresa dinámica adaptada a un entorno en constante evolución.


Los pasos para su implementación


Por último, el experto recomienda los pasos que deben seguirse para implementar programas de upskilling y reskilling , y su desarrollo en la empresa:

1. Identificar las habilidades que deben adquirirse

Es indispensable para este primer paso que exista una comunicación continua entre el personal y la compañía. Consultar a los equipos de trabajo es fundamental para permitir a la empresa identificar sus necesidades: ¿Qué habilidades hacen falta? ¿Qué creen que les podría ayudar a desempeñar mejor su trabajo? ¿Están al día en cuanto a las tecnologías de su área?

2. Preparar un programa de enseñanza

El segundo paso es decidir cómo se impartirán o darán a conocer cada una de las habilidades. Puede ser mediante vídeos, webinars, gamificación (uso del juego en el ámbito educativo-profesional), artículos… que se adapten a los objetivos específicos de la formación y a la temática de la misma. Cada caso es único, de ahí la importancia de este punto.

3. Preparar el material de aprendizaje

Llegados aquí, es necesario producir de manera interna o externa los materiales formativos. Las opciones son muchas y muy variadas dependiendo del presupuesto y los objetivos marcados.

4. Distribuir el programa de formación

De nada sirve una estrategia y producción de materiales formativos si no llegan convenientemente a sus destinatarios: los profesionales de nuestras organizaciones.

Para ello, resulta fundamental establecer un plan de comunicación en el que podemos contar con el apoyo de departamentos como Mercadotecnia o Comunicación Interna.


Aprender toda la vida

Según reciente estudio de Manpowergroup, para las generaciones actuales la seguridad laboral no tiene que ver con permanecer toda la vida en una organización, sino más bien con estar actualizado frente a los retos y cambios que el mundo laboral impone.

“Más que un solo trabajo para toda la vida, los millennials entienden la necesidad del desarrollo continuo de habilidades para mantenerse ‘empleables’”, sostiene la investigación.

“El 93% quiere aprender toda la vida y está dispuesto a gastar su propio tiempo y dinero en su propia capacitación y cuatro de cinco encuestados aseguraron que aprender nuevas habilidades está entre las prioridades a la hora de escoger un trabajo”, concluyó el estudio.

Ese es el quid del asunto, que tanto los trabajadores como ni las empresas estén dispuestos a no quedarse atrás. De ahí que la formación a través de modalidades como el reskilling o el upskilling sea clave en nuestros días, en un entorno laboral cambiante, concluye.


(Fuente Yucatan/BYInnovacion) #rrhh #autodesarrollo #upskiling #reskiling




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