Buscar

¿Qué es el Autodespido?

El "Autodespido" o despido interior es cuando nuestra infelicidad laboral nos lleva a convertir nuestro trabajo en una prisión. Se presenta cuando terminamos en una indiferencia a todo lo que nos rodea en el trabajo, perdemos el compromiso, nos volvemos pasivos y solamente deseamos que llegue la hora de finalizar nuestro dia laboral.


En cada crisis, nuestra primera reacción es atrincheramos y escondemos de la realidad. Por lo que preferimos sufrir en su puesto de trabajo, con un jefe que no motiva, con un proyecto que no ilusiona o con un salario que no nos conforma, antes que afrontar el cambio hacia la búsqueda de una mejor situación personal.


Una vez más se activa nuestro comportamiento básico para sobrevivir, es decir: respirar, hacer latir el corazón, alimentarnos y protegernos y este pasa a dominar nuestras actuaciones por encima de las emociones y la razón y nos hace entrar en modo “supervivencia”. En este momento, lo único que importa es conservar mi empleo, mis ingresos y olvidarse si me gusta lo que hago o si me siento reconocido en mi lugar de trabajo.


El principal desencadenante del autodespido es cuando sentimos una gran distancia entre lo que esperamos de nuestro trabajo y lo que realmente obtenemos en nuestra vida laboral, cuando esto sucede la jornada laboral se convierte en un sufrimiento inacabable por culpa de aguantar días continuos de infelicidad.


El hecho de llevarse mal con compañeros de trabajo, los conflictos con el manager, la falta de diversión en el trabajo, el dejar de sentir cada día la ilusión de ir a trabajar por hacer algo útil, la falta de interés por el trabajo que realizo, descubrir la falta de valores de la empresa o la gran discrecionalidad al aplicar promociones, subidas de salario, reconocimiento, etc. son factores que nos llevan al despido interior, cuya principal consecuencia es: yo estoy aquí sólo por el salario que me pagan, hagamos lo mínimo, bajemos la productividad (mínimo esfuerzo) y pasemos inadvertidos evitando crear conflictos.


El autodespido no ocurre de golpe, es un proceso paulatino de abandono, dejadez, indiferencia… que uno va sintiendo hacia su trabajo.


Casi todos, cuando empezamos una nueva actividad profesional, estamos ilusionados. Con el paso del tiempo esa ilusión puede ir desapareciendo y, poco a poco, sin darnos cuenta, caemos en la rutina y nos dejamos llevar por la desgana. Algunos reaccionan a tiempo, y logran revertir la situación, otros se convierten en “zombis corporativos”, gente que vaga por las oficinas sin dirección clara, arrastrando los pies y, lo que es peor, infectando a otros con su desánimo.


Las fases del Autodespido o Despido Interior

Al despido interior se llega por una especie de escalera de bajada que va minando la ilusión de manera paulatina, llevándote desde la mayor entrega absoluta del primer día de trabajo a la resignación que es el día en que uno se convierte en un zombi. Lo peor que tiene esta escalera es su elevada pendiente de caída, solo hacen falta unos pocos pasos para caer muy profundo.


En cada escalón nos enfrentamos a conflictos internos producidos por la insatisfacción que se siente cada vez que las expectativas no se ven cumplidas. La gestión de estos conflictos puede generar una satisfacción temporal, que hará que nos mantengamos en un escalón más alto o, por el contrario, te hace vivir una decepción temporal que te lleva a un escalón más bajo. Desde el primer conflicto hasta el último, el gap entre lo que se espera recibir de la empresa y lo que se recibe realmente es cada vez es más grande.


1. La Entrega: El primer escalón de esta escalera es la “entrega”, es cuando nos sentimos especiales, involucrados y mostrando proactividad y creatividad, es nuestro primer día de trabajo, queremos comernos el mundo y daremos a la empresa lo que nos pida. Con el tiempo surgirán los primeros desacuerdos, los primeros malentendidos, los primeros conflictos con la organización y con el jefe. Si la persona no consigue solucionar estos conflictos empieza a acumular infelicidad y frustración.


2. El Compromiso: El siguiente escalón corresponde al “compromiso”, es decir, cumple con lo que se le pide, sin arriesgarse ni explorar nuevos caminos, el delivery no es malo, pero empieza a faltar motivación para hacerlo mejor. La organización no se da cuenta de que ha disminuido su nivel de entrega porque sigue cumpliendo con sus expectativas, pero no va más allá. Hoy en día los millenials se van de las organizaciones cuando su ciclo de aprendizaje se agota, no quieren estar en el peldaño del compromiso y se cambian de empresa para evitar la aparición de la frustración.


3. La Participación: El tercer nivel es el de la “participación”, se cae en la rutina, nos limitamos a participar en el día a día de la empresa y dejamos de ser feliz. Este es el momento más importante para todos (empresa y trabajador), a diferencia del nivel anterior, la empresa ya es consciente de que ha llegado a este punto y los conflictos entre las dos partes se acentúan. Ya no se cumplen ni las expectativas del empleado, ni las de la empresa. Es un punto de inflexión en el que tenemos que actuar como managers, ya que nos puede llevar directamente al despido interior o, por el contrario, a restablecer las relaciones y la confianza mutua. Hay que actuar rápido si no queremos perder a nuestro colaborador, afortunadamente tenemos varias opciones:


Llegamos a un acuerdo que impulse y renueve la confianza y la entrega mutua. Es la mejor solución, a veces tan sencillo como darle el reconocimiento que necesita, hacerle esa subida salarial que lleva años reclamando o enviarlo a una acción de desarrollo (generalmente formación) que permita reactualizarse y volver a la casilla de salida (entrega).

La empresa despide al empleado. A veces no hay otra, en ciertos casos todos somos conscientes de que la situación no va a mejorar, es muy difícil cambiar a las personas de ciertas creencias o ideas preconcebidas, el feedback al colaborador no va a ser positivo y a veces un despido, por traumático que pueda parecer, puede ayudar al trabajador a empezar de nuevo, liberarlo de la depresión y ayudarle a ser feliz de nuevo.

El empleado decide marchar. Aquellos que sientan que aún tienen mucho que dar, que tienen movilidad geográfica, que están dispuestos a cambiar de sector y de industria, y sobre todo, que confían en sus competencias y habilidades, nos dejarán, se marcharán e intentarán ser felices ahí fuera, ellos habrán perdido la posibilidad de enderezar su carrera con nosotros, pero lo que es peor, nosotros (como managers) habremos fracasado en retener al talento clave, mandaremos un mal mensaje al resto de la organización y siempre quedará un sentimiento de fracaso colectivo.


El despido interior, sin duda la peor opción, ya que no siendo despedido, el trabajador no hace ningún esfuerzo para cambiar su situación profesional y opta por sumergirse más y más en un proceso de despido interior, avanzando hacia los siguientes peldaños inferiores.


4. La Retirada: El cuarto escalón es la “retirada”, donde pasamos de dejar de esta comprometidos a culpar a la empresa por nuestra infelicidad, el trabajador se rebela contra la organización y se convierte en víctima de la situación. Está convencido de que la culpa de su infelicidad es de la organización. Se vuelve un rebelde pasivo. En lugar de enfrentar la situación, se enfrenta al jefe o buscará otras salidas tanto dentro como fuera de la organización, para llegar a la siguiente fase.


5. La resignación, en esta fase el trabajador se siente totalmente desilusionado, pensando que no hay nada que se pueda hacer para cambiar la situación, baja los brazos y se deja llevar por la situación, ha sido infectado del virus del despido interior y se ha convertido en un zombi corporativo, lo hemos perdido para siempre, consumirá nuestros recursos, se blindará con un pasivo laboral cada vez mayor que hará que incluso el despido sea una mala solución, como managers hemos perdido la batalla...


¿Tiene solución? ¿Es un proceso reversible?


Por supuesto que sí, no perdamos la ilusión de poder reenganchar a alguien que perdimos. Es un proceso complicado, pero reversible. El primer y más importante paso para salir del despido interior consiste en que la persona sienta que quiere mejorar y luche por ello. A algunos le hará falta la ayuda externa (mentoring con otros directivos de la casa o incluso coaching profesional), y en otras ocasiones bastará un par de reuniones 1on1 con el manager (que es quien de verdad tiene la llave de la solución) donde deben compartir sus dudas y sentimientos para que vuelva a recuperar la energía y las ganas, eso sí, lo cierto es que cuanto más lejos se haya llegado en el proceso de despido interior, más ayuda de todo tipo se necesitará.


Como Viktor Frank, creador de la logoterapia, nos recuerda en su libro “El hombre en busca de sentido”, es sólo aquel quien tiene un por qué, para el que nada es insoportable. La vida nunca es insoportable (ni siquiera la vida profesional) debido a las circunstancias, sino sólo debido a la falta de sentido y significado, aunque se nos despoje de todo en el trabajo, nunca debemos perder nuestra capacidad de elegir nuestra actitud, elige tu propio camino y si no estás contento en el trabajo no caigas en el despido interior, no seas un zombi corporativo… busca tus verdaderas opciones.


(Fuente Pedro Casaño) #rrhh #autodespido #despidointerior #autoconocimiento




108 vistas