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Por qué en épocas de crisis, conviene olvidarse del liderazgo carismático?

El paradigma existente definía que los líderes exitosos eran ambiciosos, orientados a resultados, individualistas y, sobre todo, carismáticos.

Desafortunadamente, en estas épocas de crisis la visión de cómo se ve un líder hoy es completamente distinta

El carisma es una característica muy atractiva en un líder. Sin embargo, cuando se promueven, estos individuos crean caos y polaridad para sus organizaciones. Por este motivo, el liderazgo desde la humildad, es un indicador mucho mejor demostrando que las empresas lideradas por gerentes modestos superó constantemente a sus competidores y tendían a ser los actores dominantes en sus sectores. Su desempeño trasciende su participación en la organización, dado que se aseguran de un plan de sucesión antes de partir. Las organizaciones tienden a ser buenas para identificar a las personas que "parecen" líderes. Los individuos que parecen confiados, brillantes, carismáticos, interesantes y políticamente hábiles tienden a ser destinados a la promoción. Las evaluaciones de personalidad muestran que los líderes carismáticos obtienen altas puntuaciones en las mediciones de confianza en sí mismos, en su estilo dramático, en la disposición a poner a prueba los límites y en el pensamiento visionario expansivo. Estos líderes saben lo que se necesita para salir adelante y hacerse notar, y atienden estratégicamente a individuos y audiencias que pueden ofrecerles poder, influencia, estatus o acceso a los recursos. Si bien estas personas son altamente inteligentes en cuanto a relaciones interpersonales y a cómo promoverse a sí mismas, carecen de habilidades básicas de liderazgo y gestión. Los líderes eficaces son más modestos; están dispuestos a admitir errores, compartir crédito y aprender de los demás. Los niveles más altos de humildad también conducen a tasas más altas de compromiso de los empleados, más satisfacción laboral y tasas más bajas de rotación. Para ser claros, la humildad no implica la ausencia de ego o ambición. Más bien, los líderes humildes son más capaces de canalizar y compartir su ambición dentro de la organización, en lugar de usarla para beneficio personal. La humildad se define ampliamente como autoconciencia –aprecio de las fortalezas y la contribución de los demás– apertura a nuevas ideas y retroalimentación sobre su desempeño. Los líderes que son humildes tienen una mejor comprensión de las necesidades de la organización y toman mejores decisiones sobre el desempeño de las tareas fundamental para epocas de crisis. También son más capaces de pedir ayuda que sus homólogos carismáticos. Más aún, los líderes humildes ayudan a fomentar una cultura de desarrollo con sus empleados al legitimar el aprendizaje y el desarrollo personal del equipo. La humildad también fomenta las culturas de apertura, confianza y reconocimiento, que son importantes precursores del éxito.


(Fuente Robert Hogan/Luis del Prado) #crisis #rrhh #rhactitud #autodesarrollo



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