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Metodologías ágiles vs Personas ágiles

La metodología Agile es un conjunto de creencias que permite a los equipos operar y tomar decisiones de manera eficaz para realizar un trabajo concreto y entregar un producto a la medida de las necesidades cambiantes de su cliente. Por ello, no son ágiles las metodologías, sino las personas.

La metodología “agile” empezó en los entornos de desarrollo de software, y últimamente se está extendiendo a un amplio abanico de industrias y funciones. “Agile” significa ser capaz de adaptarse al cambio. 

La idea es reducir la complejidad y focalizarse en crear productos y servicios que satisfagan las necesidades de los clientes. Cada vez más las organizaciones quieren ser más ágiles. A través de estas metodologias, se busca acelerar la velocidad de acceso al mercado, potenciar la innovación y aumentar la productividad de los equipos. 

Pero más importante que las tecnologías agile es crear una cultura agile. Bajo este concepto las compañías ágiles fomentan la autonomía y promueven el compromiso de sus colaboradores.

Llenar la oficina de post-it, tener tableros llenos de stickers, cuadros de mando, hacer reuniones de pie,… no es suficiente si previamente no hemos cambiado la cultura de trabajo.

La persona que integra un equipo ágil debe aprender los principios y valores que sustentan esta forma de relacionarse y organizarse de manera efectiva para obtener resultados, y también debe identificar los nuevos paradigmas que favorecen la aparición de los comportamientos productivos, con un propósito claro: alcanzar el resultado esperado de la manera más efectiva, en el menor tiempo posible y minimizando los costos.


Personas vs metodologias

Sin la capacidad de retroalimentación que sigue a la escucha, las metodologías ágiles ni son posibles ni tienen sentido, ya que se edifican sobre la confianza y el compromiso que surgen del feedback y del feedforward constantes para ganar en velocidad, aprendizajes y mejoras. Escuchar, prototipar, escuchar, cambiar, prototipar, escuchar… Es una secuencia necesaria en cualquier metodología ágil enmarcada en una conversación permanente entre equipo, mánager, cliente y stakeholder para ir prototipando, testando y construyendo.

El entorno Agile exige pasar de un sistema competitivo, en el que cada miembro se centra primero en sus resultados, a otro en el que cada acción independiente y aislada esté permanentemente conectada con el interés colectivo. Solo de esta manera se podrá asegurar el resultado final.

Para que haya transformación digital las personas deber ser gestores de la incertidumbre. En entorno VUCA nos ha enseñado que ya no hay nada fijo e inmutable. Vivimos en una realidad muy cambiante, incierta, compleja y además ambigua.

El uso ágil y eficiente de la información y el compromiso para trasladar al resto del equipo cualquier dato que pueda ser importante, para que otros no encuentren dificultades, serán elementos clave para evitar fuentes de conflicto, atascos y pérdidas de tiempo. El método “pull” de asignación de tareas, en el que cada persona elige hacerse cargo de ciertos elementos de la lista de pendientes, requiere una confianza plena. La confianza pasa a ser una elección clave a construir desde el momento en el que se constituye el equipo, sin necesidad de que las personas se conozcan previamente. Esta confianza deberá alimentarse durante todo el proyecto y, para ello, los equipos tendrán que aprender nuevas formas de construirla, sostenerla y repararla cuando sea necesario.

En definitiva, para que las metodologías agile funcionen se necesitan personas ágiles:

1. Dispuestas a convivir con el error y la incertidumbre con la certeza de no procastinar

2. Entrenadas en el feedback; para darlo y recibirlo.

3. Que posen una consciencia sistémica, que vean más allá de los individuos.

(Fuente Jesus Lacoste) #metodologiasagiles #lideres #entornovuca #cultura #rrhh #rhactitud #infografia



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