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El poder del agradecimiento en el trabajo

Mandar un correo agradeciendo, por ejemplo, una reunión de contactos debería ser una costumbre común y corriente en muchas culturas.Llamar al día siguiente o mandar un mensaje para agradecer una invitación es una práctica poco difundida también.

¿Será que agradeciendo perdemos poder o nos sentimos débiles frente a quien ahora le “debemos” gratitud? ¿Será que no nos gusta eso de “deberle” algo a alguien? ¿Si le agradezco tendré que devolverle el favor? ¿Será que no agradecemos más porque en el fondo sentimos que nos merecemos – o tenemos derecho- al bien o la atención recibida? ¿Será que nos falta generosidad para mostrar respeto o gratitud por alguien que hace algo por nosotros o por el bien común? ¿O será una señal de pura y dura inseguridad?

El hecho es que en muchas otras culturas agradecer es un tema de buenos modales y buena educación, incluso a los niños les enseñan desde el colegio a enviar notas de agradecimiento correctamente escritas.

El que recibe las gracias por un trabajo bien hecho se siente valorado y reconocido. Recibe el tan necesario salario emocional especialmente si ese reconocimiento es dado en la medida justa, diferenciada y oportuna. El agradecimiento y el reconocimiento, aunque son tan importantes y necesarios, son muy escasos en el mundo del trabajo. Así, por ejemplo, el 79% de los talentos que renuncian lo hace por falta de reconocimiento (la segunda razón es la falta de oportunidades de crecimiento).

Entonces, ¿qué podríamos agradecer más o mejor? Los favores que pedimos, los consejos que nos brindan, la información que nos dan, el tiempo que nos dedican, las reuniones que solicitamos, las invitaciones que nos hacen, los regalos que nos dan, los gestos de cariño que recibimos.

¿Y cómo los agradecemos apropiadamente? Dependiendo de la situación y de la relación, con una llamada oportuna, con un correo bien puesto denotando aprecio, con una nota escrita a mano cuando es algo más relevante, con un detalle, a veces basta con una sonrisa o con un gesto sincero de simpatía. Pero siempre de manera oportuna, honesta y auténtica. No basta hacerlo para “cumplir” con la formalidad.

Darnos el tiempo de agradecer, valorar y reconocer lo que otros hacen por nosotros -en el trabajo y en la vida personal-es una manera muy clara y positiva de demostrarles nuestro respeto y aprecio. Agradecerles nos hace sentir muy bien a ambos e invariablemente fortalece la relación. ¡Ese es el verdadero poder del agradecimiento!

(Fuente Ines Temple DBM) #gratitud #rrhh #infografia #rhactitud



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